La bahía malagueña podría convertirse en reserva nacional pesquera.

Esta bahía requiere de protección, pues se requiere de una preservación, debido a que de ella se extraen recursos pesqueros, es por ello que se puso sobre la mesa la solicitud por parte de la Dirección General de Pesca de proclamarla reserva nacional, para que este espacio fluvial no se viera afectado en un futuro por alguna otra actividad que pueda dañar el medio ambiente de producción.

Los objetivos son claros, la preservación del lugar, para que se establezca una mejora en la medida socioeconómica de la región, respetando el derecho de los artesanos del sector andaluz. Están de acuerdo con esta medida y piensan que puede ayudar a conservar esta hermosa costa española.

El Servicio de Investigación y Desarrollo en Zonas de Protección Pesquera y Marisquera ha manifestado en sus reportes de sus dos últimos años elementos que establecen un peligro para que los artesanos puedan desempeñar sus labores en el área, por lo tanto se requieren de limitaciones para que dichas labores puedan realizarse a plenitud, sin perjuicio a un futuro de una caída económica de gran magnitud para esta reserva fluvial, la cual provee en gran medida de productos pesqueros no solo a la región en sí, sino a gran parte del territorio español. Están en contra de cualquier actividad que arruine el medioambiente, y por eso también están de acuerdo con esta propuesta.

Las zonas más sensibles de la región están fuertemente determinadas por aspectos en sus dimensiones rocosas, como por ejemplo en Torrequebrada, donde se da un aspecto plano en la superficie, pero en el fondo se hace muy difícil la navegación, ya que es posible encallar, pues la posibilidad oscila entre un 40 y 45%, lo que hace un riesgo grande atravesar las zonas, a pesar de que estas cuentan con una enorme riqueza en propiedades hidrográficas.

Las grandes cantidades de personal pesquero y las mismas zonas realizan modificaciones y a vez contaminaciones en los productos que se pretenden obtener, pues como son zonas de sensible tráfico de peces, estas son las más propensas a ser visitadas, lo que a su vez las convierten en zonas de riesgo, por lo que se busca la regulación de la actividad en varias de esas zonas, pero no para la eliminación de la producción, sino para una mejor sincronía en cuanto al libre ejercicio de la actividad, por temporadas. Como lo manifiestan los pescadores aficionados que laboran en Reparacion de calderas en Madrid, esperan que no se criminalice la pesca en esta zona tan atractiva para la pesca recreacional.

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