Cómo cuidar las instalaciones de gas de nuestra embarcación

Disfrutar del mar en nuestro propio barco es el sueño de muchos aficionados a la pesca. Pero puede convertirse en una pesadilla, si cuando al fin logramos comprar nuestra embarcación, olvidamos seguir una serie de pautas básicas para su mantenimiento.

Hoy queremos referirnos a las instalaciones de gas, que si bien ameritan siempre cuidado, en el caso de las embarcaciones, toda precaución es poca. No olvidemos que se trata de materiales inflamables que además, por las condiciones de uso, estarán mucho más expuestos y deben soportar el movimiento de vaivén propio del barco.

La primera medida que debemos tomar, si la bombona de gas no se encuentra conectada directamente a la cocina, será colocarla en un espacio aireado y alejado del interior.

Las embarcaciones modernas están equipadas con un cofre, ubicado en la bañera, que por lo general tiene espacio para colocar la bombona de uso actual y la de repuesto. Este compartimento debe tener un agujero en su parte inferior, situado por encima de la línea de flotación, que permita la evacuación del gas y del agua.

Debemos tener mucho cuidado de que el tubo flexible de conducción de la bombona esté resguardado de otros elementos, como cabos, fundas y cadenas, que puedan presionarlo o desconectarlo. Como norma de seguridad, se aconseja cambiar este tubo anualmente, aunque no se haya cumplido su fecha de caducidad.

Una correcta instalación de gas constará de un tubo rígido, que conecte el compartimento del gas con la cocina, terminado en dos segmentos de tubo flexible que se acoplarán a la bombona y a la cocina, respectivamente.

También debemos comprobar que no existan fugas de gas de manera regular. La forma más práctica de hacerlo es cubriendo la superficie del tubo con agua jabonosa; si en algún segmento del tubo o en las juntas se forman burbujas, será indicativo de que hay una pérdida. En ese caso deberemos reemplazar la pieza inmediatamente. Por otra parte, si queremos comprobar el funcionamiento de la válvula, emplearemos un punzón de madera o plástico. Si además se requiere reparar o comprobar la ausencia de fugas de la conducción interior, debemos recurrir a un profesional que pueda hacerlo utilizando equipos de aire comprimido.

Tampoco podemos descuidar la limpieza de los grifos y los quemadores después de cada uso, y en periodos establecidos si no se ha utilizado el sistema de gas en un tiempo. En esos casos, es preferible que desembarquemos la bombona y la mantengamos en un sitio aireado y seco, y solo la subamos abordo cuando pensamos realizar un viaje más largo o hayamos planeado utilizarla. Asimismo, al desconectar la bombona, se recomienda envolver el regulador con una bolsa de plástico, para evitar que se ensucie y tapone con partículas de polvo y arena.

Por último, es una práctica muy conveniente aplicar vaselina a los reguladores, pues por lo general están fabricados en aluminio y son muy propensos a la corrosión.

Ahora que ya nos hemos cerciorado de que nuestra instalación de gas cumple con todos los requisitos de seguridad, pasemos revista a la cocina. En las grandes embarcaciones podemos encontrar equipos de lujo, pero en la mayor parte de los casos, el montaje consistirá en un simple infiernillo.

Al momento de elegirlo, optaremos, preferiblemente, por quemadores que cuenten con un dispositivo de seguridad térmica. Con respecto a su ubicación, se recomienda colocar el infiernillo sobre un cardan que le aporte estabilidad en caso de que enfrentemos marejadas. De la misma manera, los implementos de cocina deben estar guardados y contar con cierta sujeción, para evitar accidentes por el movimiento de la embarcación.

Como consejo final, se sugiere instalar un detector de gases, y comprobar diariamente su funcionamiento. Este dispositivo debe ubicarse en la parte baja del barco, resguardado del agua.

¿Qué es la acuariofilia?

Como quizás ya lo sabes, el sufijo –filia representa la afición que se tiene por algo o alguien. En este caso, el sufijo acompaña a la palabra acuario, la cual describe todo aquel espacio acuático dispuesto de manera artificial, o creado por la mano del hombre, para la convivencia de especias acuáticas, ya sean animales o vegetales. Por consiguiente, cuando se habla de acuariofilia se habla del hobby, pasatiempo o afición que se tiene por criar peces, moluscos, algas o cualquier otro organismo vivo acuático. La acuariofilia es entonces un pasatiempo que permite a los niños, jóvenes y adultos experimentar en pequeña escala el vasto mundo acuático y conocer de primera mano las poco conocidas maneras de vida de las especies marinas.

Tipos de acuarios

Fácilmente, sin tener conocimientos avanzados al respecto y tan sólo aplicando el sentido común, podemos inferir que la esencia de la acuariofilia son los acuarios, por ende, en este inciso diferenciaremos los dos tipos principales de acuarios para que nos vayamos adentro en este apasionante mundo. No sin antes destacar que las peceras domésticas que podemos encontrar en las casas o en las oficinas de algunas empresas, como la de Cerrajeros, también son un tipo de acuario, pero no ahondaremos en ese respecto.

  • Acuarios comunitarios: en este tipo de acuarios coexisten diferentes especies acuáticas cuyo punto en común son los requerimientos de pH y temperatura que exigen. Por ende, en los acuarios comunitarios puedes criar especies disímiles de peces, siempre y cuando requieran aguas para subsistir con iguales niveles de potencial de hidrógeno (pH) y temperatura, incluso, en algunos casos, especies que reclamen igual requisitos alimenticios. Los peces tetra neón son un buen ejemplo de especies que puedan convivir en estos acuarios.
  • Acuarios de especie: estos acuarios sólo se utilizan para criar únicamente una clase de especie acuática. Por consiguiente, estos acuarios son más que todo utilizados para reproducir una misma especie de pez o molusco para propósitos comerciales. Los cíclidos y los vivíparos son un buen ejemplo de especies criadas en acuarios de especie.

¿Qué necesito para comenzar con este pasatiempo?

Para realizar un acuario básico, también llamado o conocido simplemente como pecera, deberás contar con lo siguiente:

  • Una pecera, acuario o recipiente de plástico transparente con un volumen mínimo de ocho litros. Recuerda que dependiendo de la cantidad de peces que desees criar tendrás que incrementar el volumen del recipiente. Así que elige un recipiente los suficientemente grande.
  • Un filtro para el acuario. Este requisito es indispensable para controlar los niveles óptimos del agua, principalmente los respectivos a oxígeno disuelto para la respiración de los organismos acuáticos.
  • Grava para crear el fondo marino. Puede ser natural o artificial.
  • Una lámpara para la iluminación del acuario.
  • Peces de tu agrado que desees criar.
  • Alimento para las especies que desees.

Recuerda que la cría de peces recibe el nombre de piscicultura, mientras que la cría genérica de cualquier tipo de especie acuática, incluyendo peces, recibe el nombre de acuacultura. Esperemos que te haya gustado esta información y pongas en práctica los conocimientos adquiridos.